Soy Juan Arenas, y quiero ser el lavador de platos en un restaurante, por un día.
Públicamente admito que para la cocina soy un desastre, nunca recuerdo cuál es la diferencia entre orégano y perejil, y cada vez que saboreo la albaca pregunto qué es, porque siempre me parece un sabor nuevo. Pero hay una vaina que si me encanta. A mi me encanta lavar platos, soy bien estricto cone l asunto y muchas veces dejo que se peguen las ollas solo para tener el pracer de arrancarrrr esa grrrasaaa aaa es que hasta aprieto los dientes cuando lo cuento!. Asi que, siempre he querido pasar un buen día lavando platos a toda. La actividad, el sonido, el acumulamiento, el tomar algo revuelto y apilarlo. El trabajo me llama un resto.
Empiezo aquí mismo, mi inclinación de empleada hacia el ser lavador de platos!





